Como todas las actividades en las que la creatividad adquiere un protagonismo especial, el arte de la cocina tiene una importante faceta vocacional, de ahí que la formación de los grandes profesionales pasa tanto por el estudio como por la experiencia.

Un ejemplo de que un cocinero nace y no se hace es la conocida María Antonia Bobela, artifice de las delicias que El Llagar de Baiña pone a disposición de sus afortunados comensales.


Cocinera vocacional y experta profesional, María Antonia es la encarnación de los valores tradicionales de la buena mesa en Asturias.

Conocedora como nadie de las excelencias culinarias de la región, desde muy pequeña su afición la ha ido encumbrando, por su obra, hasta los más altos peldaños de la cocina.

Sus postres, famosos en toda la Cuenca, no son más, que una fiel muestra de lo que a sido y es, gracias a personas como ella, la COCINA con mayusculas.

Mapa del Web
Mapa del Web 2
enlaces