En Casa Fermín, el protagonista es el sabor, el color, el aroma y la presentación como una obra pictórica única e irrepetible.

Luis A. García elabora cada plato como una creación individual donde la presentación cobra vida para dar al comensal un aliciente más que haga despertar los sentidos y el disfrute de la cocina sea como el de una obra musical, o teatral, con un inicio, un desarrollo y un desenlace. Una narrativa culinaria perfecta y completa.



Luis no entiende la cocina que no sea capaz de transmitir sensaciones, al margen de las propias e insustituibles de los sabores, inherentes al medio culinario.

Él ofrece además la culminación del plato. Empezamos a disfrutarlo desde que lo tenemos ante nosotros. Descubrimos su tacto, su temperatura idonea y sus matices cromáticos antes que su sabor. La comida se transforma entonces en un ritual mágico lleno de solemnidad y sosiego.

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